El callejón

Venía del callejón
aquella música loca,
tenia un ritmo contagioso
que pronto de mis pies se adueñó.
Parece un blues -pensé yo-,
lo que hoy en día es muy raro
ya que en el tiempo en el que estamos
el dueño del cotarro es el rock.
Pensé que debía estar alucinado
cuando me acerqué para ver.
Aquellos tres tipos sumaban más años
que Carracuca, Adán y Matusalén.
Mis tres amigos del callejón,
uno tocaba el contrabajo,
otro tenía una guitarra
y otro golpeaba el tambor.

Las caras negras de hollín,
el cuerpo lleno de harapos
y en los bolsillos asomando
sendas botellas de gin.
Pensé que debía estar alucinado,
me puse a tocar yo también
chasqueando los dedos,
batiendo las manos
y me invitaron a cantar y a beber
mi tres amigos del callejón.

Du du du
Tu tu tu tu tuá
Du da du da du da
Du du du
Tu tu tu tu tuá
Du da du da du da

Desde aquel día hasta hoy
sigo ocupando mi sitio
en mi cuarteto clandestino
fuera de las leyes del rock.
Pensé que debía estar alucinado,
me puse a tocar yo también.
Aquellos tres tipos sumaban más años
que Carracuca, Adán y Matusalén.
Mis tres amigos del callejón,
amigos del callejón

Du du du
Tu tu tu tu tuá
Du da du da du da
Du du du
Tu tu tu tu tuá
Du da du da du da

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Para comentar, pon la solución *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.